De la gloria al ocaso…
¿Cuántos jugadores que tuvieron sus cinco minutos de fama en algún Campeonato, en algún partido decisivo o en alguna jugada clave, pasaron del efímero éxito al rotundo y aplastante fracaso de la noche al día?
De la gloria al ocaso sólo hay un paso…
Hay un caso que es sin dudas paradigmático en este tema: los altibajos futbolísticos de Sebastían Pascual Rambert. Recordemos su auge en el Independiente de Brindisi, donde era figura indiscutida, y que por sus buenos rendimientos Passarella confió en él para probarlo en algunos encuentros de la Selección Nacional.
Los que éramos pre-adolescentes en aquel entonces festejábamos nuestros mágicos goles de potrero a la manera de Pascualito: con los brazos bien abiertos simulando ser un gigantesco planeador o un ágil ave desplegando graciosamente sus delicadas alas…
Luego Rambert pasó por diferentes equipos de renombre (Inter, Boca, River,etc) sin poder plamar ni conseguir el valioso nivel que había logrado en Independiente.
A veces pienso en la presión (directa e indirecta) que debieron haber sufrido jugadores como Rambert, Borghi, Schilachi, Bartelt, etc, cuando después de haber pegado el salto a un equipo poderoso no pudieron ratificar lo que venían haciendo en sus clubes anteriores; pienso también en aquellos periodistas deportivos y público en general (me incluyo en ésta última) que inflan y desinflan pibes a cada instante; cavilo en la impotencia que otros deben de haber pasado tras haber sufrido alguna lesión grave de la cual nunca pudieron recuperarse del todo bien.
Pero del otro lado de la vereda, podemos atisbar la otra cara de la moneda: quienes a pesar de padecer ciertos bajones futbolísticos, lesiones (Ronaldo) o marginaciones (Ortega), supieron no rendirse ante las adversidades; no tiraron la toalla y la pelearon hasta el último día de sus entrenamientos como futbolistas profesionales (el caso del Cholo Simeone).
En tantas ocasiones creímos estar en el paraíso y al otro día al despertar nos encontramos más cerca del infierno que del cielo; tantas veces nos dormimos en nuestros propios laureles y nos compramos nuestros cinco minutos de pelotudos y nos encontramos de golpe caminando sobre la cuerda floja…
Lo más importante es aprender de tales malas rachas, sacar siempre lo positivo de tales experiencias, tener bien en claro que lo más difícil (luego de haber obtenido un buen rendimiento) es mantenerse y ser conscientes de que de la gloria al ocaso sólo hay un paso…
Así que a desdoblar las alas y a recuperar los paraísos perdidos….
10 comments February 23rd, 2006