Del block al blog

En nuestra remota y distante provincia sólo un ruido puede alterar la paz milenaria de sus silenciosas siestas; sólo un motivo puede agrupar a los “changos” en un ritual clásico bajo la asfixiante presencia de un espeso viento del Norte.
Ese sonido intermitente que atraviesa la quietud de las calles jujeñas, no es otro que el de la número cinco rebotando alegremente en las veredas de la vida; símbolo de reunión obligada en la plaza y de un desesperado deglutimiento del almuerzo ante las miradas inquietantes y las quejas de los familiares o de los comensales ocasionales.
Pero a pesar del regaño, no hay nada que pueda frenar la incontenible vorágine interior que provoca en los niños el hecho de comenzar a hacer rodar la pelota en un “picadito”.
Mi memoria viajera me recuerda aquellas tardes perdidas del tiempo, y evoco con cierta nostalgia aquellos memorables e inolvidables partidos de fútbol de mi infancia.
Pero ahora, quisiera comentarles y compartir con ustedes un “juego” que alimentó abuntantemente nuestra imaginación en el pasado.
Resulta que siendo muy pequeños, heredamos a través de la tradición oral (algo muy común en una provincia como la nuestra) un juego que nosotros denominamos: “block”. Elegimos esa denominación porque teníamos que organizar el Campeonato de Fútbol de Primera División, haciendo los sorteos de los partidos correspondientes a cada fecha y llevábamos detalladamente cada uno de los pormenores de “nuestro” Campeonato en un block de hojas, de esos que hoy escasean en las librerías. Anotábamos también las tablas de posiciones, sacábamos los promedios del descenso (cosa que nos enseñó Oscar el padre de Estanislao) y de vez en cuando lo ilustrábamos con algunas figuritas o con recortes de los diarios.
Luego venía la parte práctica: la representación de nuestros partidos, que la realizábamos en la espaciosa casa de “Estani” y que consistía mas o menos en que uno de los dos iba al arco y el otro generaba las situaciones de gol, mientras Estanislao relataba -con precisa exactitud- cada uno de los encuentros, mientras yo me limitaba a hacer los comentarios de los mismos.
Así, con este juego llegaba a meterme en la piel de los jugadores ya que cuando escuchaba los relatos de mi amigo, me iba conviertiendo sucesivamente en los diferentes jugadores que él nombraba.
¡Ni qué hablar de los goles! Los festejábamos como si hubiésemos estado realmente en esas canchas de los equipos que estaban por aquel entonces en Primera División.
Por esas cosas del azar, que no busco en este preciso momento comprender, con los años, pasamos de esa realidad de escribir en los añejos blocks de hojas, a este presente en el cual nos toca redactar y comentar “el fútbol grande y real” en un soporte virtual a través de Internet.
¡Qué vueltas tiene la vida! ¿No? Por lo pronto me surge una voraz duda: ¿dónde habrá quedado mi gastado y olvidado block?
21 comments September 28th, 2005
Pablo Aimar está recuperando lenta, pero gradualmente, su mejor condición física y futbolística. Esto se debe a que el “Payaso” está teniendo continuidad en su equipo (el Valencia de España), luego de venir arrastrando sucesivas lesiones que le habían hecho perder ritmo y lo llevaron a tener un desempeño irregular en el último año.