Poetas anónimos del fútbol
En mi corta vida como hincha y espectador del deporte más apasionante del orbe, he visto un sinnúmero de banderas de diferentes colores que representaban a distintos cuadros de fútbol. Con diversas inscripciones, algunas con tinte picarescos, otras con marcada intención de denuncia o protesta, los trapos forman parte del folclore del fútbol argentino. Particularmente quisiera recordar una en especial.
Corría el año 93, ese año tuve la suerte de seguir casi por completo la formidable campaña de Gimnasia y Esgrima de Jujuy en el Nacional B -que ganó de punta a punta- dirigido por el actual DT de la selección nacional sub-20: Francisco “Pancho” Ferraro.
Lo cierto es que en una de esas tardes cálidas de domingo, cargadas del aroma de excitación previo que se percibe de cara a cualquier encuentro, se me dio por estirar un poco el cuello, agudicé mi vista lo más que pude y alcancé a atisbar en la tribuna preferencial del estadio “23 de Agosto” del lobo jujeño una pequeña bandera que pendía mustiamente del alambrado. ¡Tal fue mi sorpresa al leerla, que inmediatamente después solté una brutal carcajada que se perdió en el sostenido clamoreo de la tribuna popular!
La breve y lacónica leyenda inscripta en la bandera, rezaba lo siguiente:

No puedo dejar de esbozar una sonrisa picaresca al recordar esa rústica y tímida banderita que el paso del tiempo seguramente habrá terminado por corromper su delgada y fina tela.
Brindo por el magnífico poder de síntesis de ese “poeta anónimo” que con dos palabras y con un signo, pudo reflejar la añeja rivalidad futbolera que existe entre dos provincias del Norte argentino como son: Jujuy y Salta.
¡Que no se pierda esa singular inventiva de los hinchas argentinos; que todo siempre quede en ese tono de ironía y buen humor; que la violencia se abolezca y que nunca falten esos poetas anónimos del fútbol! ¡A su salud!
15 comments September 20th, 2005
